Guía del otro léxico

Una pratica e divertente guida su parole, espressioni popolari e modi dire della lingua spagnola… ¡Disfrútalo!

  

Cariñosa: Forma popular de referirse a la cartera (“No te olvides la cariñosa, anda”). Suponemos que su nombre proviene de estar siempre cerca del corazón -cuando la guardamos en la americana- o del culo, cuando la llevamos en el bolsillo trasero del pantalón.

Empujarse: Término castizo recuperado por su poder evocador. Sinónimo de comer con ansia y delectación una cantitad escandalosa de comida (“Pedazo de cordero asado el que nos empujamos en Sepúlveda; ¡menuda siesta que cayó luego!).

Culopollo: Nada que ver con posibles perversiones zoofílicas. Designa a las personas con traseros y más bien metidos hacia dentro. Cuando a algie le ocurre lo mismo en el tórax, se puede aplicar entonces el término pecholiebre, de ascendencia manchega.

Niquelao: Acertado, correcto, bien terminado, de buena apariencia… (“El ñapas que me recomendaste me ha dejado los armarios del baño niquelaos”).

Crema: Muy utilizada por los adolescentes. Especie de palabra comodín que designa a cualquier objeto, persona o situación que resulta ser lo más de lo más (“Esos pantalones que llevas son crema, tío”; “Ayer nos fuimos a dar una vuelta con la moto nueva... ¡Cremón!”).


Jujanas: Persona de naturaleza avara a la que le cuesta mucho pagarse unas rondas, dejar propina o soltar pasta en general; que tiene cocodrilos en los bolsillos, que no afloja la mosca. 


Friqui: Palabra, casi de culto, que en apenas una década se ha popularizado hasta el empacho. Designa a personajes extraños -obsesionado por los juegos de rol, las series de televisión y la cultura pop en general- que poseen conocimientos enciclopédicos de temas banales o insustanciales. Les gusta disfrazarse, el coleccionismo y las convenciones.


Cangurear: Tan simple (y complicado a la vez) como conseguir canguro para cuidar a los niños. Verbo muy conjugado por padres con hijos aún pequeños (“¿Por qué no cangureamos mañana y salimos a cenar con Javier?”).


Trólex: Reloj de imitacióny, por extensión, cualquier copia hecha sin demasiado esmero.


Bajar: Puede significar acabar o terminar algo (“Bájate esa cerveza y nos vamos”) o también matar, sobre todo en el mundo de los videojuegos (“¿A cuántos zombis tengo que bajar para pasar a la siguiente pantalla?”).


Ciclodocus: Designa al típico musculado de gimnasio, de camisa prieta, bíceps a reventar y espalda de armario empotrado. Procede del término “hacer ciclos”, es decir, hacer repeticiones con las pesas para ejercitar más y más los músculos. Existen variantes como cicloide o ciclao (“Cuidado con el potrero de esa discoteca que es un ciclao”).


Zapatiesta: Pelea, reyerta, tangana. Pifostio en el que se ven implicados grupos numerosos. Muy habituales como colofón a una noche de marcha o -como dicen algunos- de bonchinche.


Tolay: Persona que dice cosas sin sentido. Término autóctono de algunas poblaciones vizcaínas que ha empezado a extenderse por la cornisa cantábrica. También se usa en Madrid como sinónimo de tonto o bobo.


Envainar: Corregir, cambiar, rectificar una posición o idea de forma apresurada por miedo a posibles represalias u obediencia ciega a la autoridad (“Ya ves todo lo que decía de su jefe, pero en cuanto éste le amenazó con echarle, se la tuvo que envainar rápidamente”).


Muvi: Curiosa mezcla de la palabra movie (película, en inglés) y del término de jerga, ya clásico, movida. Puede significar muchas cosas: contar algo inventado o fantasioso (“¡Vaya muvi que me quieres colar”), tener problemas o, también, resolver algún asunto, hacer un recado (“Termino unas muvis y voy para allá”).


Gualtrapas: Persona que actúa normalmente de forma tosca y rudimentaria. Un cutre.


Retratarse: Pagar la cuenta, soltar la lana (“Vamos a ver... salimos como a 40 euros por barba... ¡A retratarse todos!”).


Perroflauta: Tribu callejera de apariencia desharrapada y espíritu vagabundo que suele pedir “unas monedillas” a los transeúntes con la habitual interjección de: “¿No tendréis algo suelto por ahí, pareja?”. Suelen moverse en grupo -uno de ellos toca la flauta mientras el resto para la gorrilla-, casi siempre junto a un can o chuco. De ahí su denominación.


De penalti: Beberse algo de forma muy rápida o de un sólo trago “Nos tomamos una de penalti en el bar de mi primo y nos vamos enseguida para el campo de fútbol”).


Tripero: Aficionado al comer abundante, que tiene buen saque; persona con mucha práctica de cuchillo y tenedor.


Machaca: Empleado que normalmente utilizan los jefes para asuntos pesados y/o engorrosos. El que realiza trabajos cuyos méritos acaban llevándose otros (“Ese profesor tiene un machaca que le hace todo el curro y luego va él y lo firma”).


La Santa: Forma cariñosa de referirse a la novia o esposa de uno. También llamada contraria o costilla (“¿Te fuiste al final de vacaciones con tu Santa?”).


Viruta: Dinero. Con el paso de la peseta al euro, se han ido perdiendo -por desgracia- algunos viejos términos que designaban al vil metal, como pelas, cucas, tazos, napos o el curiosísimo miliqui, que designaba a algo que costaba, más o menos, 1.500 pesetas.


Ir al turrón: Ir al asunto, dejarse de rodeos (“No me cuentes historias y vamos al turrón... ¿Cuándo me pagas?).


Asomarse al balcón de la rioja: Acción que se realiza cuando uno se queda mirando fijamente un escote generoso de forma un tanto evidente. Alude, en sentido figurato, a un famoso mirador desde el cual se contempla la “hermosura” del campo riojano.


Hacerse un “janover”: Dar plantón. No acudir a una cita o evento. Su origen procede del que hizo Ernesto de Hannover en la boda del Príncipe y Doña Letizia.


Faltarle un muñeco al futbolín: Persona que no anda muy bien de la cabeza (“ese tío estáa loco, le falta un muñeco...”).


Octubre rojo: Espacio cerrado y agobiante donde hay mucha gente y ambiente cargado, como pasa en el submarino de dicha película (“Ese vagón de metro parecía Octubre Rojo”).